viernes, 11 de marzo de 2016

Un cachito de Historia...

Es una de las reliquias históricas más importantes que guarda la ciudad de Gualeguaychú. Fabricada en la localidad de Hainaut (Bélgica) en la Usina Couillet S. A. y puesta en servicio en el año 1910 para el Ferrocarril del Este, la Locomotora Nº81 recorrió desde entonces la Mesopotamia argentina de punta a punta, juntando en su haber más de un millón de kilómetros recorridos y no solo pisó suelo argentino, sino que también, pisó suelo paraguayo. Esta locomotora que posiblemente haya funcionado en sus comienzos con el Nº551, desde la nacionalización ha portado el 81 que le ha dado un nombre y una identidad.

En el año 1984, cuando surge la idea de fundar un Museo ferroviario en Gualeguaychú, los ambiciosos ideólogos de este proyecto encontraron a la 81 descarrilada en Posada (Misiones) e iniciaron con este hallazgo los trabajos para que la Gerencia de la Línea Urquiza la cediera, una vez logrado esto comenzaron con la tarea de, primero remolcar la locomotora fuera de servicio en el año 1981, desde los pagos de la tierra colorada hasta nuestra ciudad del Yaguarí Guazú (Río del Jaguar). La locomotora llegó en pésimo estado, por el maltrato, el descarrilo y el abandono, pero en los galpones de reparación de locomotoras a vapor de la antigua estación de trenes, iba a encontrar a ferroviarios nacidos y criados entre vaporeras que pusieron lo mejor de sí para dejar a la morocha 81 en perfecto estado. Una vez terminados los trabajos de restauración, fue remolcada hasta su actual ubicación por una (entonces) moderna Diésel-eléctrica, quién se marchó dejando a su antecesora para que sea un vivo recuerdo del pasado que revolucionó la vida de las personas, ese pasados en que  estas bestias de acero y entrañas de fuego rugían conectando pueblos, cuando cubrían su entorno exhalando vapor y resoplaban ansiosas por viajar y todo eso lo podemos recordar o imaginar, eso ya es una cuestión generacional, subidos a la cabina de esta locomotora que es lisa y llanamente un monumento a la era del vapor.
En los comienzos del Museo se le unió a la locomotora el coche comedor 5462 y unidos estuvieron muchos años donde la mayoría fueron bajo un silencioso olvido hasta que comenzaron con los trabajos de restauración en el año 2006, cuando se corrió hacia adelante la locomotora, tiempos en los que también se hizo un trabajo de recuperación histórica formidable mostrando por un lado la tenacidad de la locomotora para superar los malos tiempos y el espíritu de trabajo por la memoria que se destaca en los vecinos de esta ciudad.

Gracias a todo esto los visitantes pueden recorrer esta pieza histórica y encontrarla completa y en perfecto estado de conservación lo que la hace única en la zona. 



Dardo Campoamor, 11 de Marzo de 2016