viernes, 28 de septiembre de 2012

A 5 años de la Re-inauguración del Museo



Museo Ferroviario: comentario de Enrique Aagaard

Quiero hacer una pequeña historia, sobre, lo que considero como una segunda parte del Museo Ferroviario de Gualeguaychú.
Primero quiero rescatar en el recuerdo a una persona que sin ser ferroviario fue el precursor del mismo y lo considero un emblema del mismo por su trabajo y empeño, para la formación del mismo en el año 1984, me refiero al fallecido Don José Luis Sosa, quien era secretario de la comisión fundadora, aclaro que yo nunca quise integrar comisión alguna, pero me hice responsable de restaurar la Locomotora Nº 81, traída deteriorada del Paraguay, donde había sido cedida a préstamo por el Ferrocarril Urquiza y por accidente había quedado fuera de servicio en ese país en el año 1981, además conocía y daba la información de adonde y a quién recurrir para conseguir elementos para el museo, muchas veces viajamos con Don Sosa a distintas estaciones y talleres, ejemplo Holt, Strobel, Monte Caseros, Paso de los Libres. Fue en Monte Caseros en el año 1987, donde logramos que nos cedieran el coche comedor, actualmente en el museo, luego de los trámites legales ante la Gerencia del Ferrocarril Urquiza.


A partir del año 1990, aproximadamente, fue formada una nueva comisión por acefalía de la fundadora y que integraron, con mayoría no ex ferroviarios que desconocían del tema y el museo ya dependía de la municipalidad de Gualeguaychú, fue desapareciendo el interés por el mismo y fue cercado por un tejido con puertas cerradas con candado, por lo tanto el público ya no tuvo acceso al mismo, los que causaban daños lo hacían rompiendo el tejido.


Así llegamos a lo que consideraba la segunda etapa del Museo, la que iniciamos Luis Nóbile y quien escribe Enrique Aagaard, haciendo saber tanto por medios periodísticos escritos como televisivos locales, de los saqueos y abandono del mismo, entre tantos reclamos en una oportunidad el comisario de la seccional 2º en el año 2005 me solicitó que le diéramos detalles y características de todos los elementos faltantes lo que así hicimos sin firmar denuncia porque no nos correspondía hacerlo porque el museo dependía de la municipalidad. 

Así todo siguió hasta el 25 de mayo de 2006 día en que se me apersonó el señor Adolfo Quintana, empleado del Parque de la  Estación dependiente de la Municipalidad, manifestándome que el señor Silvio Leuze encargado del Parque de la  Estación del cual depende el museo, quería conversar conmigo. El 26 de mayo nos pusimos en contacto y me manifestó su interés de restaurar el museo ferroviario y si podía prestar mi colaboración y asesoramiento, junto con Nóbile, y le dije que sí porque siempre fue nuestra inquietud pero siempre y cuando se dieran las condiciones, o sea, colaboración personal, material a solicitar  acatamiento a lo que proponíamos porque lo nuestro era ad honorem. Para ese entonces ya se había empezado a pintar la Locomotora Nº 81 y cambiado algunas chapas, pero a la locomotora se le habían sustraído infinidades de piezas y las que no estaban rotas, abolladas a golpes. Se logró recuperar el silbato, que era una de las piezas fundamentales, todas las demás piezas las fui restaurando y otras haciéndolas con elementos propios, de acuerdo a mis conocimientos en la materia, tuve que indicar como desmontar las bielas de la locomotora para correrla hacia adelante y poder retirar el coche comedor que estaba contra el alambrado y de esta manera crear un espacio físico en el terreno. En ese lapso mi compañero de obra Nóbile por razones de salud no podía concurrir a colaborar, pero pudimos llegar al 24 de octubre de 2006 en un nuevo aniversario, con la locomotora reparada con su originalidad y en este primer logro quiero hacer resaltar la colaboración, empeño y entusiasmo puesto por el personal del Parque de la Estación.

Por todo esto y mucho más como decíamos al principio, la segunda parte que no termina aquí, se siguió con el coche comedor Nº 5462 que también vaya la expresión fue saqueado, mutilado por el tiempo de abandono a tal punto que se requería de la participación de los talleres de la municipalidad, del personal de carpintería, herrería, electricidad, tapiceros, pintores; tarea que se fue logrando con nuestro asesoramiento en partes e intercambio de ideas entre todos, adaptando elementos al no ser posible contar con los elementos originales, imposibles de conseguir. Así se llegó al 29 de Septiembre de 2007 con la reinauguración del Museo Ferroviario de Gualeguaychú.


Desde que empezó la creación del museo por el año 1984 muchas tardes y noches permanecí largas horas después de mi jornada diaria trabajando en la restauración de la vieja Locomotora Nº 81 casi siempre en soledad salvo a veces con el señor Carlos Cesarino y el Señor José Luis Sosa (fallecidos) que si bien por su salud no podían trabajar, me acompañaban y en ese entonces no teníamos ningún coche o vagón para agregar, pero planeamos conseguir alguno con el fin de formar algún tipo de biblioteca con datos y archivos de los ferrocarriles que lamentablemente después de la privatización de los ferrocarriles ha sido imposible conseguir material y la mayoría son cosas personales, pero estamos satisfechos por haber cumplido con uno de nuestros principios y en especial en honor y recuerdo al propulsor del Museo Ferroviario Don José Luis Sosa.
Lo poco pero valioso que exponemos será de suma utilidad para alumnos de distintas escuelas y para la comunidad cuando necesiten datos sobre el ferrocarril.
Ahora les queda la responsabilidad a los gobernantes de turno de su cuidado y mantenimiento porque creo, que si no se le pone un techo a la Locomotora Nº 81 con la tierra y las hojas que vuelan sobre la misma y sumándole a esto las lluvias, no habrá una tercera etapa porque el tiempo se encargará de su destrucción en pocos años.
También en lo que consideramos la segunda etapa del museo hay que agregar que hubo necesidad de reacondicionar y pintar todos los elementos que allí se exhiben, a la Zorra Bomba se le renovó toda la estructura de madera, al igual que al triciclo de vía, se instaló una columna a la cual se trasladó la campana, que estaba en el andén de la vieja estación.
A partir del 1º de agosto de 2007 se habilitó un registro, para que los visitantes dejen expresadas sus consideraciones, inquietudes y críticas referentes al museo.
Hago la salvedad que aún queda mucho por hacer y mejorar pero también se necesita apoyo y colaboración de la comunidad, que cuando visitan el museo son atendidos por empleados de turno, al que con viejos ferroviarios les vamos enseñando detalles y características de los distintos elementos que allí se exhiben.


Prensa Museo Ferroviario Gualeguaychú 28/09/2012

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