lunes, 28 de mayo de 2018

Locomotora Nº 81, una recuperación histórica

En estos tiempos de fechas Patrias, uno se pregunta ¿Qué es hacer Patria? y por costumbre y educación siempre vienen al pensamiento Hombres y Mujeres que se inmortalizaron por su calidad de líderes y gestas heroicas. Pero siempre las cosas son mucho más complejas y también dependen de pequeños actos que con el tiempo van creciendo en importancia. Uno sin lugar a dudas es el respeto por el pasado que construye nuestra identidad y para que ese pasado no se disuelva o se desfigure hay que ir colocando mojones, postas sólidas de donde agarrarnos para continuar y en este sentido la recuperación de una locomotora simbólica es fundamental para que no se perdiera en Gualeguaychú la memoria de lo que fue, para esta ciudad, el paso del tren y más atrás aún, el paso del tren a vapor y todo lo que esto significaba hace 130 años atrás. Es por esto que nos pareció muy importante hacer una breve mención a cómo fue y a lo que significa hoy para la ciudad y su comunidad que ciudadanos se hayan preocupado hace 34 años atrás por fundar un Museo del Ferrocarril.



En el discurso inaugural del Museo Ferroviario, se menciona que Gualeguaychú era una ciudad con tanta historia que necesitaba de Museos para que fueran recuperándola y manteniéndola viva. Cuando surge la idea de fundar un Museo del Ferrocarril, era lógico que la pieza por excelencia iba a ser una locomotora a vapor ya que era el sistema que había dejado de funcionar para dejar paso a las locomotoras Diesel eléctricas y, por otro lado, a diferencia de la mayoría de los museos ferroviarios de la región, el de Gualeguaychú se inauguró cuando el tren seguía llegando a la Estación de la ciudad y entonces se aprovechó el lugar detrás del mismo edificio, que en esa época era una plaza, y así colocar en la entrada, una magnífica vaporera para que diera la bienvenida.


























    La comisión Pro Museo se puso en marcha y empezó a buscar esa locomotora que pudiera sintetizar la antigua historia del tren y de los trabajadores ferroviarios. En la búsqueda dieron con la Locomotora Nº 81 que se había quedado, como muchas otras, fuera de servicio y abandonada. Se encontraba en la provincia de Misiones, en la estación Posadas y no solo descansaba de haber recorrido por la Mesopotamia casi dos millones de kilómetros sino que había sufrido un grave accidente después de un descarrilamiento. En el tiempo que pasó desde ese descarrilamiento hasta que fueron a buscarla, porque gente de Gualeguaychú la solicitaba, esta máquina a vapor había sufrido una gran inundación del río Paraná por lo que el estado en el que se encontraba cuando llegó a nuestra ciudad era desmoralizante, sin embargo el proyecto estaba en marcha y después de varios meses de trabajo, de conseguir piezas faltantes, de reparación de chapa y retoques de pintura, el 24 de noviembre de 1984 la comunidad recibía, para proteger su memoria, a una hermosa locomotora a vapor, la misma que hoy en día, 34 años después, sigue sorprendiendo por su estado de conservación que permite recorrer la historia del ferrocarril en Gualeguaychú y en todo el litoral.
El Museo luego siguió creciendo, pero siempre su pieza destacada fue la Locomotora nº 81 y hoy en día los estudiantes de distintos niveles pueden conocerla y subirse a ella para aprender cómo era viajar hace cien años atrás. Lo mismo pueden hacer quienes visitan el Museo ya que está abierto a todo público, durante todo el año. 



























De esta manera, la locomotora fabricada en Bélgica y puesta en servicio en nuestro país en 1910, desde hace más de 30 años que es un atractivo único, un punto de visita ineludible de Gualeguaychú que sigue provocando distintas emociones y que ha quedado como testigo de otros tiempos del transporte que acompañó a Gualeguaychú en una etapa importante de su vida.






























Nota anterior del Blog: Banco antiguo de la Estación 

Dardo Campoamor, 28 de Mayo de 2018

jueves, 8 de marzo de 2018

Banco Antiguo de la Estación



 Siguiendo con la tarea de ir mostrando pieza por pieza al Museo Ferroviario de Gualeguaychú, en esta oportunidad nos detenemos en contar un poquito la historia del rescate de este banco que tiene más de cien años de antigüedad. 



La recuperación de uno de los bancos de la Estación de trenes de Gualeguaychú es producto de los trabajos en conjunto entre los Museos de la ciudad.


El antiguo galpón de máquinas de la estación funcionó como tal hasta mediados de 1983 (y quizás un poquito más) que fue cuando cesaron los servicios de trenes a vapor. Luego fue cayendo poco a poco en un progresivo abandono hasta 1996 año en el cual, cerrada la estación, se construye la pista para lo que hoy es el corsodromo en temporada estival, pero además hubo muchos otros trabajos de acondicionamiento en lo que hoy llamamos Parque de la Estación y uno de esos trabajos fue tapar las dos fosas con hormigón para darle algún uso en el futuro, cosa que nunca se dio o que se dio a medias como fue la (lamentable) improvisación de un vivero que no duró mucho tiempo pero que le costó al galpón la mitad del techo. La cuestión es que la utilización que se le fue dando al edificio del galpón fue de depósito de innumerables cosas, algunas útiles, otras no tanto y también mucha chatarra. Entre tanto fierrerio se encontraron patas, unidas por listones de madera, de un banco que por su material y su forma demostraban ser de mucho tiempo atrás, pero no había ni pruebas, ni testigos de su procedencia. Por tal motivo fueron apartadas para restauración pero quedaron mucho tiempo enclenque en un rincón de dicho galpón.


El rescate final de este banco se da gracias al trabajo en conjunto entre los Museos de Gualeguaychú. Los Museos trabajan constantemente en el rescate de documentos históricos de nuestra ciudad y gracias a esto llegan al Museo Casa de Haedo dos fotografías muy antiguas de la Estación de trenes, las cuales fueron digitalizadas y compartidas con el Museo Ferroviario notándose en una de ellas, la presencia de bancos ubicados en el andén y se comprobó de inmediato la coincidencia entre los diseños de las patas de los bancos con el que estaba guardado en el ex galpón de máquinas. Con esta prueba se aceleraron los trabajos de restauración y luego fue emplazado en el predio del Museo en dónde se le hizo una base especial para destacarlo a simple vista del resto de los bancos de plaza que hay en el lugar.



Así es como el 13 de mayo de 2015 una pieza de más de cien años se suma al Museo fundamentando su función y su historia y pudiendo mostrar su derrotero en el tiempo.









Dardo Campoamor, 8 de Marzo de 2018

martes, 2 de enero de 2018

Triciclo de Vía - Velocípedo

Historia de un vehículo multifunción


Normalmente el recorrido por el Museo se concentra en el Coche Comedor 5462 y en la Locomotora Nº 81. En base a ellos se va haciendo el relato de cómo era la vida en los tiempos del vapor tanto arriba del tren como en la vida cotidiana que indudablemente estaba influenciada por esta maravilla tecnológica de la comunicación y el transporte. Pero el Museo ferroviario de nuestra ciudad preserva mucho más que eso y hay otros elementos que están un poco más alejados del conocimiento básico que existe sobre el tren, como por ejemplo el encarrilador de doble mano o el bombeador a vapor de fueloil o el bogie tipo araña y un montón de piezas más que vamos a ir explicando conforme pase el tiempo y este tiempo es para una de esas piezas “exóticas”. Una que atrae, sorprende y encanta. El nombre que utilizamos más frecuentemente para que sea rápidamente asimilada es “Triciclo de vía” y luego le agregamos: “o velocípedo”, este último era más bien el nombre comercial porque en la estación de trenes de Gualeguaychú, desde el Jefe de estación hasta el obrero changarín, le llamaban triciclo.


Explicar su utilidad, su función, es un poco complicado y sobre todo para los más chicos. En Gualeguaychú, en los comienzos del ferrocarril, el triciclo tendría que haber sido utilizado por un obrero llamado farolero que se encargaría de encender los faroles de aceite de la playa de la estación, como por ejemplo el farol para la torre de señales que estaba en la entrada al predio (hoy es por dónde salen las comparsas una vez que terminan con su desfile) pero como no había mucho personal, generalmente a ese trabajo lo hacía el cambista. La otra función y, quizás, la más importante era la de ser vehículo de transporte del guardahilo, persona encargada de reparar o mantener el tendido del cable que transportaba las señales del teléfono como del telégrafo. Dicho cable tenía su tendido a la vera de la vía, por esta razón el guardahilo se trasladaba en el velocípedo buscando el desperfecto o la razón que obstaculizaba la comunicación. Los ferroviarios cuentan que era común ver al guardahilos salir en su recorrida acompañado de una larga caña y eso era porque, sobre todo en días posteriores a lluvias, era común que el motivo por el cual había una interrupción o interferencias en la comunicación, era la presencia de un nido de hornero y entonces con la caña se lo volteaba. Este vehículo ha generado miles de anécdotas en el pasado y hoy las sigue generando. Un ejemplo actual es cuando se le pregunta a los alumnos y alumnas que visitan el Museo con sus escuelas, niños y niñas avezados en el uso del teléfono celular, si le creen al guía cuando les dice que el triciclo tenía mucho que ver con el teléfono y todos responden rápidamente que eso no es posible.



Así es que el Museo cuenta con un triciclo de vía, un vehículo de dimensiones pequeñas si lo comparamos con los demás pero cuando uno lo empieza a descubrir entiende claramente la razón por la cual tiene su propio pedestal. 





























Nota Anterior del Blog: Vía Libre para la Locomotora Nº 81

Dardo Campoamor, 2 de Enero de 2018 

miércoles, 18 de octubre de 2017

Vía Libre para la Locomotora Nº 81


La Locomotora Nº 81 es el producto de una búsqueda por conservar lo que fue el ferrocarril para Gualeguaychú. A mediados de 1984 empiezan a moverse hombres con una visión de futuro, sabiendo que era imprescindible rescatar lo que quedaba del servicio a vapor para las futuras generaciones. En búsqueda de este objetivo encontraron que la Locomotora que hoy se exhibe en el Museo, estaba descarrilada en el Posadas (Misiones). 



Se forma entonces la comisión Pro Museo y arrancan con las tratativas, las que tienen un resultado positivo ya que consiguen que la Gerencia del Urquiza les ceda dicha máquina vaporera. Una vez remolcada hasta Gualeguaychú, empiezan los arduos trabajos de restauración para llegar al 24 de Noviembre de 1984 con la Locomotora como nueva y así Inaugurar el Museo Ferroviario de Gualeguaychú. 

Las características de la Locomotora N° 81 son las siguientes:

  • Peso liviano Locomotora 40.000 Kilos - Tender 17.000 kilos.
  • Total liviano 57.000 Kilos
  • Peso servicio locomotora 42.7000 Kilos - Tender 44.000 Kilos
  • Total en servicio 86.700 Kilos
  • Rodado en ruedas motrices 1.400 mm de diámetro
  • Rodados ponéis (2 ruedas) 930 mm. Tender 930 mm
  • Diámetro cilindros 430 mm.
  • Carrera Pistón 650 mm. Cantidad 2
  • Poder de tracción 8.753 Kg.
  • Poder de remolque 780 toneladas (un vagón con cereal 55 toneladas aproximadamente)
  • Capacidad del tender: Agua (15.000 Litros) Leña (12 metros cúbicos)
  • Peso por eje motriz 12.000 Kilos
  • Clases de freno a vapor y al vacio
  • Alto desde el riel al capitel 4,05 metro.
  • Paragolpes al riel 1,01 metro.
  • Largo total 13,40 metros
  • Presión 12 Kg por Cm2
  • Número de tubos chicos 146. Diámetro 51 mm
  • Número de tubos grandes 18. Diámetro 136 mm

Superficie de calefacción:

Caja de fuego 9 m2.
Tubos chicos 62,03 m2.
Tubos grandes 29,03 m2.                
Recalentadores 27,18 m2.
Total 127,24 m2.
Emparrillado 1,9 m2.

Otros detalles

Serie V – Clase Mixta – Tipo -2-6-0-
Fabricante “Societe Anonyme Couillet“ - Hainaut (Bélgica)
Puesta en Servicio en 1910
Combustible Fuel Oil y convertida posteriormente a leña
Llega a prestar servicios al puerto de Buenos Aires
Llega a Entre Ríos por el Puerto de Diamante en 1930
Y queda fuera de servicio en 1981
Kilómetros recorridos 1.800.000

Cabina

  • Lubrificador Eureka Type E de 4 grifos
  • Dos inyectores a peso de agua y dos tubos pirex
  • Placa Societe Anonyme Couillet - Hainaut (Bélgica) N° 1584 - 1910
  • Manómetro Caldera
  • Vacuómetro Freno al vacío
  • Freno CRF Sham y Craven Manchester – Freno a Vapor
  • Manivela cambio de marcha
    • Velocidad máxima marcada 80 Km/h
    • Velocidad máxima posible 100Km/h
    • Velocidad media en servicio 60 km/h
  • Un Silbato
  • Dos Válvulas de seguridad
  • Turbina J Stone & Co. Ltda. Enginnes London S E
  • Placa Dirección Gral. FFCC
    • Certificado N° 2364 A
    • Maq. N° 81
    • Caldera N° 553 – Presión Hidráulica 17 Kg x cm2 – Presión Vapor 12 Kg x cm2 – Fecha 03/12/1976.



Fuente: Archivos del Museo Ferroviario de Gualeguaychú

Nota anterior del Blog: La Historia en movimiento

Dardo Campoamor, 18 de Octubre de 2017

jueves, 5 de octubre de 2017

La Historia en movimiento


No podía ser de otra manera y menos si hablamos de Ferrocarril. Todas las historias de las piezas que hoy guarda el Museo Ferroviario de Gualeguaychú pertenecen a una misma historia y por eso están ligadas por un hilo invisible que se va develando a medida que la guía en el Museo va avanzando, pero cada pieza aporta su granito de arena y está siempre a la espera de que le den vida.



El Museo Ferroviario de Gualeguaychú tiene una importante y creciente colección de piezas, la mayoría centenarias, que se encuentran al aire libre.
Este Museo fue ideado para que muestre sus más significativos elementos y es por eso que la pieza principal es una locomotora a vapor de más de cien años de antigüedad y con casi dos millones de kilómetros recorridos, la cual está acompañada por diversas piezas ferroviarias dónde algunas la superan en antigüedad e incluso acompañan en cantidad de años a la vieja Estación de trenes de nuestra ciudad, la cual fue construida entre finales de 1887 y 1888.

Desde 1984 y hasta la fecha se han ido sumando al predio del Museo distintas piezas que se han ido emplazando, armando un circuito interactivo por el cual todos los visitantes pueden recorrer la historia del ferrocarril desde lo nacional e internacional hasta el ámbito local, así como también desde lo público y general que se va interrelacionando con las anécdotas más íntimas y particulares con lo cual se logra, mediante el acompañamiento guiado, quitar al ferrocarril de la historia que cuentan los libros e hilvanarlo con los acontecimientos de la vida cotidiana.

Es por esto que recorriendo la plaza del Museo se puede conocer o recordar cómo se viajaba, tanto siendo pasajero en el Coche Comedor 5462, como siendo maquinista-conductor en la locomotora y entonces se puede aprender sobre el departamento tráfico. Aprovechando también que desde el Museo se observa claramente el edificio de la Estación se puede describir su funcionamiento y sus cambios a lo largo de su historia, la venta de pasajes, la administración de los trenes cargueros, las encomiendas, entre muchas cosas más.

Desde la misma locomotora se puede explicar cómo funcionaba el departamento tracción o el galpón de máquinas en dónde se reparaban y se hacía mantenimiento a estas máquinas a vapor, a lo cual se le puede agregar el bombeador a vapor de fueloil o el que bombeaba agua (también a vapor), o el criquet tipo órgano y muchas herramientas más que se utilizaban en los talleres mecánicos del ferrocarril.

Por último la zorrita, el triciclo de vía o velocípedo, los faroles a aceite y hasta la misma vía representada en distintas trochas nos llevan por los trabajos del departamento Vía y Obra y así volver a armar los recorridos ferroviarios, cómo llegaron y como se cerraron. Contar como viajaba por las distintas estaciones y contar como muchos pueblos se fundaron gracias a la llegada del tren y así, mientras se van recorriendo las distintas piezas que se encuentran al aire libre, se va reconstruyendo la historia del ferrocarril y su importancia.

Se suman a las piezas descriptas anteriormente un antiquísimo bogie tipo araña, marmitas de cambio, señales de peligro, carretillas para equipaje, carritos carboneros, la campana de la Estación, un banco antiguo, una torre de señales, una balanza para vagones de carga y una balanza para encomiendas, ambas de 1888, y del mismo año es la torre de señales o los kilometrajes ferroviarios y así todas y cada una de las piezas tienen una enorme historia para contar.



Nota Publicada en la Edición Nº 36 de la Revista "Destino Gualeguaychú" (Septiembre 2017)

El Museo está abierto todos los días.
De Lunes a Viernes de 08:00 a 12:00 y de 13:00 a 16:00
Sábados de 08:00 a 12:00
Domingos y Feriados de 14:00 a 18:00

Dirección: Calles Maestra Piccini y Maipú
Teléfonos: (03446) 437034 – 15564683
Correo Electrónico: parqueestacion1984@gmail.com

Facebook: Museo Ferroviario Gualeguaychú


Dardo Campoamor, 05 de Octubre de 2017

martes, 4 de julio de 2017

Un Museo que guarda la Historia del Ferrocarril



Entre la importante cantidad de lugares que tiene la ciudad de Gualeguaychú para contar su historia, se encuentra el Museo Ferroviario que hace más de treinta años que tiene la tarea de recuperar, estudiar y exhibir material relacionado con ese sistema de transporte.

El Museo Ferroviario de nuestra ciudad fue inaugurado un 24 de Noviembre de 1984 con el objetivo de resguardar y perpetuar los recuerdos de lo que fue y como fue el Ferrocarril en Gualeguaychú y en la región. 


Fue inaugurado 10 años antes de que se cerrara definitivamente la estación de trenes, la cual luego fue convertida en corsodromo. A pesar de esto, por diferentes motivos, no pudo cumplir con todos sus objetivos en sus inicios. Afortunadamente, después de muchos años de abandono, un grupo de personas entre los que se encontraban empleados municipales y ex ferroviarios se propusieron reinaugurar el Museo que se encontraba en lamentables condiciones. Todo esto comenzó en el año 2006 y se tardó un año en poder reinaugurarlo. Luego de esta recuperación que tiene un valor inmenso para la cultura y la memoria de nuestro pueblo, año a año, se han ido recuperando y ampliando el material histórico del Museo. Se restauró la Locomotora, luego se la separó del Coche Comedor 5462 ya que en un principio la idea era simular una formación de tren pero esto hacía complicado el recorrido y no se podían apreciar las piezas de una manera más completa. Una vez separados, se restauró el Coche Comedor 5462  y se lo equipó con una nutrida biblioteca con material exclusivo sobre el ferrocarril. También se recuperó la campana de la estación y se restauró el nomenclador, se pintaron y se reubicaron las piezas de exposición, se localizó el Buzón de correo utilizado en la Estación, incorporamos herramientas, piezas y documentos, se construyeron rampas de acceso y se recuperó parte de la balanza y a todo esto hay que sumarle las maquetas interactivas y educativas. 




 De esta manera quien visita el Museo Ferroviario no solo se va a encontrar con la Locomotora Nº 81 la cual cuanta con todos sus mecanismos de conducción y placas de fábrica sino que también va a poder recorrer y revivir recuerdos cuando se encuentre con la zorrita o el triciclo de vía. Además el Coche Comedor guarda en su interior piezas que requieren un cuidado especial y además por haber cumplido con la función de comedor en los comienzos del siglo XX también tiene las instalaciones y los artefactos para llevar adelante su misión como es una cocina a leña, dos heladeras que funcionaban a barra de hielo entre otras cosas.


Con esta nota publicada en "Destino Gualeguaychú" en su edición Nº 33 hacemos un recorrido por las piezas del Museo y su historia, dando así una primera aproximación para todos aquellos que aún no han visitado nuestro querido Museo Ferroviario de Gualeguaychú.

El Museo se encuentra entre calle Maipú y Maestra Piccini y abre sus puertas todos los días de la semana.
Sus horarios son:
De lunes a viernes de 08:00 a 12:00 y de 13:00 a 16:00
Los sábados de 08:00 a 12:00
Domingos y feriados de 14:00 a 18:00
Teléfono: (03446) 437034
Facebook: Museo Ferroviario Gualeguaychú

Blog: www.estaciongualeguaychu.blogspot.com.ar

Nota anterior del Blog: Estación Gualeguaychú - Antes y Hoy

Dardo Campoamor, 04 de Julio de 2017

jueves, 18 de mayo de 2017

Estación Gualeguaychú - Antes y Hoy


El ramal a Gualeguaychú fue autorizado mediante Ley de la Provincia el 07/01/1887 y el 15/12 del mismo año fue aprobada la traza que motivó a que se comenzara a construir el edificio de la Estación de Gualeguaychú para ser final de un ramal que partía desde Basavilbaso y pasando por Torcuato Gilbert; General Urdinarrain; General Almada y General Palavecino llegaba a esta ciudad.
Luego de terminada la Estación en 1888, Gualeguaychú tuvo que esperar hasta el 28 de Octubre de 1889 para que un tren con la Locomotora la Paraná inaugurara el ramal y recién el 23 de Septiembre de 1890 se habilita la Estación a servicio que funcionó como estación de trenes hasta su cierre definitivo a mediados de 1994.

          El predio del Parque de la Estación consistía de una superficie de aproximadamente de 7,5 hectáreas, de 500 mts de largo y 150 mts de ancho, sus largos laterales lindaban lado norte con calle Tala, hoy Maestra Piccini, límite sur calle Estrada, cabecera este calle España y cabecera oeste calle Aguado; al centro sobre calle Maestra Piccini está la plazoleta hoy Museo Ferroviario y el edificio de la “Vieja Estación” donde funcionaban las oficinas y jefatura de la misma en la planta baja (el ala este contaba con la Sala de Espera, Boletería, Telegramas y Oficina del Jefe de Estación y el ala oeste contaba con la sala de Encomiendas la que posteriormente fue reemplazada para colocar en ella un establecimiento para la  Policía Federal) y en planta alta estaba la vivienda del Jefe Estación. Este edificio es de típica arquitectura italicense. La fachada de este edificio era de color amarillo ocre y las molduras y el zócalo eran de color marrón cuando funcionaba el ferrocarril, estos colores no muchos lo recuerdan ya que en los últimos años del ferrocarril en Gualeguaychú, la Estación no era muy visitadas sino más que por los vecinos que debían cruzar por ella para ir por ejemplo a la escuela o para hacer compras en “el centro”. También lo muchos ignoran es que la planta alta del edificio era, como se mencionó, la vivienda para el Jefe de Estación y su familia, esto se debía a varios factores como el haberla construido lejos de la ciudad, también el hecho de que tenía una categoría alta (Estación de 2da) por estar en una ciudad importante y por ser punta de riel o estación terminal, entre otras cosas.
 El Jefe de estación Santiago Giacomelli vivió en el edificio y sus hijos, entre los que estaba Julio Oscar Giacomelli último Jefe de nuestra Estación, contaban lo fascinante que era ver desde las terrazas o las ventanas las maniobras de los trenes sobre los cuatro ramales que había para dicha tarea, ramales que estaban donde hoy se encuentra la pista para el desfile de comparsas. “Eran como trenes de juguetes que daban ganas de agarrar” contaba Oscar Giacomelli trayendo recuerdos de su infancia. De todo eso hoy no queda casi nada, solo un edificio cambiado que ni el nombre le queda. Ya no es más la Estación de trenes, ni siquiera la Vieja Estación, hoy es simplemente “la casita rosada” en honor al color que ostenta desde mediados de los años `90 cuando pasó a ser corsodromo.
Todavía hoy del lado del antiguo andén se pueden ver los nombres de las distintas dependencias, pero el lado que da hacia el norte también tenía distintas funciones y esa información se guarda en el Museo Ferroviario. Por ejemplo cual era la puerta de ingreso familiar, dónde estaban las oficinas para los inspectores e incluso había un lugar reservado para que maquinistas o guardas pudieran pernoctar. En la actualidad el edificio se divide en oficinas y depósitos para el personal de mantenimiento del Parque de la Estación, oficina permanente de la comisión del carnaval y otras habitaciones que se van adaptando para diferentes tareas, a lo que hay que agregarle las oficinas para prensa del carnaval en época estival.

Así para los carnavaleros es el Sector VIP, para los más nuevos es la casita rosada pero para otros es ineludiblemente la Vieja Estación.



Nota publicada en la edición Nº 31 de la Revista "Destino Gualeguaychú"

Dardo Campoamor, 18 de Mayo de 2017