jueves, 25 de septiembre de 2014

Gualeguaychú – Historias de su ferrocarril



A lo largo de su historia, el ferrocarril en Gualeguaychú ha ido dejando su huella en la línea del tiempo en la que se traslada desde sus inicios administrativos hasta su representación en el Museo que en alguna medida lo mantiene humeando de manera silenciosa pero trabajando todavía como medio de transporte, hoy con muchas más estaciones en su itinerario porque lleva a sus visitantes hasta el lugar del mundo y en el tiempo que ellos eligen. Ahora, si el ferrocarril mismo tuviera que detenerse en Gualeguaychú como lugar y en el mes de Septiembre como espacio temporal, tendría dos puntos como destinos especialmente marcados en esa imaginaria línea del tiempo que se está proponiendo. Podemos decir que Gualeguaychú se conecta vivamente, mediante el ferrocarril con el resto de la provincia de Entre Ríos, un 23 de Septiembre de 1890 cuando el Gobierno provincial autoriza que sea librada al servicio público. Este hecho no es menor si sabemos que el ramal a Gualeguaychú fue autorizado a ser construido un 15 de Diciembre de 1887, inaugurado el ramal un 27 de Octubre de 1889 con la llegada de la locomotora “La Parana” y con todo esto, la ciudad tuvo que esperar casi un año para ver salir un tren desde su estación por primera vez. Así Gualeguaychú empezaba a transportarse  sobre los rieles de la tercera línea ferroviaria de la provincia que ahora tenía sus dos principales ríos, que le dan vida y nombre, conectados. Las salidas y entradas por los puertos de Paraná y de Concepción del Uruguay remarcaban la esencia federal de nuestra provincia mientras que la empresa fue Ferrocarril Central Entrerriano (FCCER). Así los entrerrianos unían los dos principales sistemas de transporte de la época, el ferroviario y el fluvial.
Ahora bien, quedándonos en Septiembre como mes que nos moviliza a hablar de historia, pero acercándonos en el tiempo, abandonando un poco la necesidad de hablar del ferrocarril como una máquina de progreso y de elevada utilidad para nuestra comunidad, si abandonamos también las infinitas interpretaciones de causas y consecuencias de los inicios y del final de este sistema de transporte, si nos dedicamos más a lo emotivo, a valorar lo más bello que tiene la memoria que es dejar grabado en nosotros momentos únicos e irrepetibles de nuestras vidas, a veces tan bien grabados que nos traen sonidos u olores, entonces deberemos tener presente que Septiembre para Gualeguaychú, en materia ferroviaria, es un mes a destacar, porque fue, más precisamente un 29 de Septiembre de 2007 cuando trabajadores municipales y ferroviarios decidieron que ya estaba todo listo para reabrir las puertas del Museo Ferroviario de Gualeguaychú, inaugurado un 24 de Noviembre de 1984 pero que por distintas circunstancias cayó en el abandono y el casi total olvido que perduraron por mucho tiempo y hoy no es un simple punto que funciona como atractivo turístico, es muchísimo más, es una nueva estación de trenes que espera a sus visitantes para llevarlos, por ejemplo a su casa natal a orillas de la vía a visitar a sus padres, sus tíos, sus abuelos, bisabuelos, su barrio, sus amigos y amigas, recordar travesuras insignificantes a los ojos de cualquier respetable historiador, pero que sin embargo por más que hayan pasado más de cuarenta o cincuenta años o más, esas andanzas se convierten en expertas dibujantes de sonrisas y llenan de brillo los ojos que físicamente están en el presente pero lo que ven está muy alejado en el tiempo. Enrique Aagaard, quien cumpliera años justamente en Septiembre (quizás otro capricho del destino) dejaba estas palabras cuando narraba lo que él llamó “la segunda etapa del Museo”

…”lo poco pero valioso que exponemos será de suma utilidad para alumnos de distintas escuelas y para la comunidad cuando necesiten datos sobre el ferrocarril”…

Sin dudas hay personas que ven más allá y nos permiten valorar cosas que cuando las tenemos no las vemos. Este artículo también es un homenaje a Enrique porque gracias a él tenemos dos Septiembre para recordar y valorar.


Fuentes:
  • Archivos del Museo Ferroviario Gualeguaychú


Dardo Campoamor - 25 de Septiembre de 2014

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