jueves, 8 de septiembre de 2011

Mantenimiento de Locomotoras a Vapor

Lubricantes uso Locomotoras a Vapor tipo medianas

Ej: Para las 205 u 81, en cilindros vapor y válvulas de distribución se empleaban aceite YPF 655 (base jugo caracú) para un transporte de tren de jornada de 8:30 horas aproximadamente 2kg. Para uso de lubricación, mantenimiento de bielas y cajas ejes y otros elementos móviles se empleaba aceite YPF 267, aproximadamente 4kg. Para la turbina generador de luz aceite YPF 170 su capacidad era de medio Kg se purgaba y completaba cada siete días y su consumo era según sus horas de uso y estado de la misma. Para los bronces y bujes de bielas motrices se utilizaba grasa YPF 82 que era muy espesa, in lavable y resistente a altas temperaturas. Para el centro de los platos de boogies y ponys se usaba grasa consistente ya preparada con polvo de grafito.

Las locomotoras provistas de freno a vapor, también se lubricaban con aceite YPF 655.

Nota: El aceite YPF 655 debido a que tenía una base de jugo de caracú, el vapor no lo lavaba y era resistente a altas temperaturas.

En su recorrido de ocho horas y media también se preveía al maquinista de 200 gramos de estopa blanca para uso personal.

Tratamiento del agua

Para el tratamiento del agua en la caldera, había distintos productos que se utilizaban según la calidad del agua de la zona, por ejemplo en zonas de agua muy salobre se implementaban para la prevención de posibles incrustaciones por la salobridad del agua, un producto químico llamado Cipra R6 que se aplicaba, generalmente, dos o tres das luego de una lavada de caldera (que se hacían cada siete días) en una proporción de 300 gramos en los quince mil litros de agua del tender, además como el agua salobre es muy liviana al hervir podía producir ebulliciones, para evitar eso y evitar también arrastre de agua, que era perjudicial para las válvulas y cilindros así como también tenía este mismo efecto cuando el agua de la caldera estaba muy sucia. Para esto se empleaba un producto químico llamado Dearbor y otro llamado Glensol 102, ambos antiebullicibos. Además las calderas estaban provistas de uno o dos rubinetes de descarga por donde se purgaban las impurezas depositadas en el fondo de la misma, también sobre la locomotora, para emergencia en caso de que algún eje elevara mucho su temperatura, las locomotoras iban provistas de unos 15 ó 20 kilogramos de estopado de lana, esta estaba impregnada de aceite YPF 655. Nota: todas las cajas y los ejes se lubricaban a través del peinado de aceite producido por el roce de los ejes con el estopado.

Sistemas de Combustión

Si nos referimos al sistema de combustión de este tipo de locomotoras, podemos decir que los combustibles más utilizados fueron la leña, el carbón de piedra y el Fuel oil (petróleo), también se usó un producto mezcla llamado Briquetas a base de residuos de carbón y petróleo prensado, acá se los llamaba ravioles (por su forma), el uso de los distintos tipos de combustibles fueron variando según las épocas y los lugares en donde debían operar las Locomotoras, por ejemplo había ramales que no tenían instalaciones para Fuel – Oil, entonces se les destinaban locomotoras a leña o carbón. En lo que se refiere al funcionamiento de la locomotora en si, no influía el tipo de combustible, pero a la hora de cambiar, por ejemplo de carbón de piedra a leña, se tenían que efectuar varios cambios, uno era cambiar el engrillado, ya que se debía colocar otro con menos espacios entre si. En el hogar se le quitaba la bóveda refractaria que protegía la placa tubular. El chispero que protegía el caño de escape en el interior de la caja de humo era más pequeño para leña que para carbón y además en la parte superior del capitel (chimenea) se le colocaba otro protector contra chispas para evitar incendios en los campos. También al Tender se le hacían algunos cambios, ya que la leña al tener mayor volumen, en la parte superior se e colocaban barandas y se proveía de elementos para el fuego como gancho, orquilla, lanza y pala.

Para trabajar con carbón había que poner dentro del hogar el engrillado adecuado y debía tener la bóveda adaptada para evitar el arrastre de carbonilla a la caja de humo y así evitar también que esto tapara los tubos. El chispero en la caja de humo que protegía el escape de carbonilla y de brazas, tenía que ser de maya mayor al de la leña. En el tender se colocaba una compuerta con una bandeja y otra puerta chica de donde el foguista con la pala correspondiente echaba el carbón al horno, dichas compuertas eran para evitar la caída del carbón. La capacidad aproximada de los tender para el acopio de carbón, era de unos 7000 kg. Y para la leña se calculaban unos doce metros cúbicos.

A la hora de adaptarlas a petróleo, era un poco más complejo, primeramente se colocaba sobre el tender un tanque con capacidad para 7500 kg. de Fuel – Oil, luego se colocaba un tanque chico de 100 kg. Conectado abajo nivel, por caños de 2 pulgadas con el tanque grande, este tanque chico estaba provisto en su interior de una serpentina de cobre para el calentamiento del Fuel – Oil y provisto de una llave de paso a salida del tanque. Luego se hacían las reformas en el interior del hogar. Se eliminaba el engrillado y se colocaba un piso metálico cubierto con un piso de refractario, en su centro se le hacía un cajón de 50 x 40 centímetros con una tapa de cierre (Uso: toma de aire y para limpieza) en todo el contorno del hogar se le hacía un revestimiento hasta la altura de la placa tubular y de la puerta del horno con ladrillos refractarios doble traba, asentados en tierra refractaria y en la parte anterior del hogar, a la altura del piso quedaba una abertura donde se colocaba el pulverizador del Fuel – Oil.

Siguiendo con el sistema, el Fuel – Oil salía del tanque chico por medio de un caño de dos pulgadas y una manguera apta para altas temperatura y presión, luego de pasar por una llave de paso y una caja con coladera, se conectaba al sistema de la locomotora por cañería de dos pulgadas que pasaban debajo de la plataforma, una parte de esa cañería se denominaba “la botella” ya que en su interior llevaba una serpentina para el recalentamiento del combustible y a continuación estaba colocada la llave de paso comandada desde la cabina y desde donde se regulaba el paso del petróleo que luego, por fuerza de la gravedad llegaba al pulverizador que funcionaba de la siguiente manera. Primero se encendía el fuego dentro de la caldera con leña, para que la locomotora levantara presión de vapor, luego se abrían los pasos desde el tanque de Fuel – Oil a la locomotora y mediante un sistema comandado desde la cabina se abría el paso del vapor para que dentro del pulverizador, hiciera justamente eso, mediante la presión pulverizar el combustible para distribuirlo sobre las paredes incandescentes de la caldera, echas de ladrillo refractario, produciendo así la combustión.

En la cabina había cuatro llaves de paso de vapor, una para calentamiento del Fuel – Oil

En el tanque chico, otra para la botella, otra para el pulverizador y la cuarta para el soplador que producía el tiraje del aire para la combustión.

Entre la Locomotora y el tender había una conexión de caños para el paso del vapor que iba destinado a calentar al tanque chico. Para que todo este sistema funcionara la locomotora debía estar bajo presión de caldera, en caso contrario había que acoplar el sistema con presión de otra fuente o encender la locomotora y esperar a tener cierto grado de presión.

En la caja de humo se quitaban los chisperos

Los consumos de combustibles de los distintos sistemas varían según el servicio, tonelaje a remolcar, estado de las vías y sobre todo la calidad del combustible en los casos de leña y carbón.

Locomotora a Carbón: Serie Q - Número: 335 - Clase: Carga - Tipo 2-8-0
Fabricante: North British - Puesta en servicio: Año 1915
Año de la foto: Fines de la década de 1950

Locomotora a Leña: Serie E - Número: 11 - Clase: Maniobras y Carga - Tipo 2-6-0
Fabricante: Dobs - Puesta en servicio: Año 1886 - Nombre: "Yatay"
Año de la foto: 1990
Locomotora a Fuel - Oil (petrolera): Serie V - Número: 85 - Clase: Mixta - Tipo 2-6-0
Fabricante: Hainaut - Puesta en servicio: Año 1910
Año de la foto: 1983 Datos aportados por José Octavio Enrique Aagaard, último Encargado del Galpón de máquinas de la Estación de trenes Gualeguaychú.

El Museo Ferroviario de Gualeguaychú está emplazado en el Parque de la Estación

Calles: Maestra Piccini y Maipú

Teléfono: (03446) 437034

Correo electrónico: mferroviario@gualeguaychu.gov.ar – parqueestacion1984@gmail.com

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Prensa Museo Ferroviario Gualeguaychú 08/09/2011

jueves, 18 de agosto de 2011

Encuentro con el Ferrocarril

El pasado sábado 13 de Agosto el grupo Itén junto al Museo Ferroviario presentó “Encuentro con el ferrocarril” una jornada en donde las Profesoras Luisina Agostini y Carolina Brandolini hablaron sobre la huelga del 61 y la década del 90 con proyección de imágenes de Laguna Paiva, que fue en donde ellas hicieron su trabajo de investigación y a través de relatos orales lograron rearmar estos dos sucesos trascendentales para nuestra historia.

Luego hizo su exposición Juan Carlos Cena, fundador de MONAREFA (Movimiento Nacional para la Recuperación de los Ferrocarriles Argentinos), ex ferroviario y escritor, que nos contó de su vida ferroviaria y de su parecer sobre el pasado, presente y futuro del ferrocarril en Argentina.

Todo esto se llevó a cabo en el marco del concurso de monografías que organiza el Grupo Itén, con el cual busca rescatar las historias locales. Este año el tema es “Trabajos y trabajadores”.

Desde el Museo Ferroviario no nos queda más que agradecer al grupo Itén, a Carolina, a Luisina y a Juan Carlos, así como también a quienes se acercaron para ser parte de esta charla sobre la historia del ferrocarril en Argentina y en Gualeguaychú, entre ellos representantes del Museo de Urdinarrain, ex ferroviarios y vecinos concientes de que hay mucho por hacer para saber lo que teníamos y lo que podemos tener.

Algunos de los libros de nuestra Biblioteca

Marina Simon (Itén) presentando el debate Silvio Leuze (Encargado del Parque de la Estación) dando la bienvenida Luisina y Carolina Explicación del trabajo y huelga del 61 en Laguna Paiva La charla se realizó en el edificio de la vieja estación Exposición de lo que fue la década del 90 para Laguna Paiva y para el país Presentación de Enrique Aagaard (último jefe de galpón de máquinas Gchú) y de Juan Carlos Cena (ex ferroviario, escritor y fundador de MONAREFA) Un recorrido por el pasado y el presente del ferrocarril Quienes hicieron posible este Encuentro con el Ferrocarril

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Prensa Museo Ferroviario Gualeguaychú 18/08/2011

martes, 9 de agosto de 2011

El Futuro llegó hace rato

Una muy buena canción de fondo que sirve para contar en pocas palabras nuestra historia pasada y presente
Tema: "Todo un Palo"
Autor: Beilinson/Solari
Disco: "Un baión para el ojo idiota"
Imagenes: Museo Ferroviario Gualeguaychú

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Prensa Museo Ferroviario Gualeguaychú 09/08/2011

miércoles, 20 de julio de 2011

Recuperación de la Balanza

A mediados de 1993, de manos de la empresa Pescarmona, empresa que ganó la licitación de la Línea Urquiza, llega el aviso de cierre al Jefe de la Estación de trenes de Gualeguaychú Julio Oscar Giacomelli y para los primeros meses de 1994 llegó el cierre definitivo de la estación de trenes de Gualeguaychú. Aprovechando esto, la Municipalidad previo acuerdo con Ferrocarriles Argentinos, se hizo cargo del predio para convertirlo en Corsodromo. Las obras comenzaron colocando la pista para que desfilen las comparsas en donde se ubicaban las vías 1, 2, 3 y 4 dejando a los costados el edificio de la estación y en frente los galpones de carga que fueron transformados en sector VIP. A todo este auge de construcción hay que hacerles varias críticas y las principales son precisamente al desinterés por elementos del ferrocarril. No sé si fue por apuro, por ignorancia o por carencia, la cosa es que está claro que no supieron valorar las piezas antiguas que fueron parte de nuestra ciudad, de nuestra economía y de nuestras costumbres por más de 100 años. Piezas claramente identificables como la Balanza, la cual fue arrancada en el año 1996, a fuerza de máquinas y de “falta de tiempo”. Lo que estaba en la superficie fue sacado a pedazos y lo que estaba abajo enterrado a pedazos, tres planchas de fundición tiradas y sepultadas detrás de lo que antes era el Galpón de máquinas y el resto tirado como chatarra. Otro elemento tratado de la misma manera fue la mesa giratoria que fue arrancada de su lugar para que sus partes fueran tiradas también como chatarra y el resto fue enterrado para construirle una tribuna arriba.
A todo esto el Museo Ferroviario Gualeguaychú, que al igual que la Estación de trenes, corrió con su peor suerte de abandono en la década del `90, tuvo su segunda oportunidad ya entrado el tercer milenio y después de varios años de búsqueda por recuperar este patrimonio cultural, en el año 2005 se empezó con la restauración, en donde se dejó a la Locomotora N°81 como salida de fabrica (diría mi abuelo) y al Coche Comedor, también totalmente restaurado y con una biblioteca con material exclusivo del ferrocarril. Este trabajo costó alrededor de 3 años, para dejar todo en condiciones y así reabrir el Museo al público. Gracias a la continuidad de estos trabajos hoy el Museo tiene la dicha de poder empezar a concentrar sus fuerzas en recuperar piezas del Ferrocarril de Gualeguaychú, que no están dentro del predio del Museo y un paso gigantesco, fue la recuperación y puesta en valor de las tres planchas de la Balanza antigua, utilizada desde 1888 y que estuvo en su lugar de origen hasta el año 1996 cuando comenzaron los trabajos de construcción de la pista para el carnaval. Esta página está dedicado a esta pieza historia que tiene mucho para contarnos y que sin duda es un incentivo enorme para que sigamos trabajando.































Fotografías de los trabajos para la incorporación de parte de la balanza del Ferrocarril al Museo Ferroviario Gualeguaychú.

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Prensa Museo Ferroviario Gualeguaychú 21/07/2011

martes, 17 de mayo de 2011

Inauguración Museo Ferroviario Gualeguaychú



Un 24 de Noviembre de 1984, con las siguientes palabras se inauguraba el Museo Ferroviario de Gualeguaychú, en un valioso intento por preservar la etapa a vapor de la historia ferroviaria de la Línea Urquiza y de la ciudad.
“…Ayer a la mañana, mientras que el viento soplaba con fuerza y llovía en forma intermitente con el cielo plomizo, en este mismo lugar fueron testigos presénciales de un raro y quizás único acontecimiento. En una extraña ceremonia decenas de hombres trabajaban con sumo cuidado preparando el recorrido final de la Locomotora a vapor hasta su último emplazamiento, en el otro extremo del tren una moderna máquina diesel hacía accionar sus poderosos motores y lentamente empujaba hacia la plaza a la vieja y cansada Locomotora Nº 81, era como si las dos secuencias de la historia del ferrocarril se tocaran imaginariamente […] La principal atracción del Museo Ferroviario tenía que ser una Locomotora a vapor, pues aquí todavía flotaba la tristeza del día en que sonó la campana y el silbato anunció que la Nº 85 salía rumbo a Parera y luego al olvido pero los designios del destino han dicho que hoy todavía marcha y presta servicio, igualmente aquí necesitamos su presencia pero lo que ella no pudo ser llegó a ser esta Nº 81, así planteamos el comienzo del museo que hoy inauguramos.”
Fragmento del discurso dado por el Señor José Luis Sosa, el entonces Secretario del Museo Ferroviario.





Fotos de la Inauguración 24 de Noviembre 1984

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Prensa Museo Ferroviario Gualeguaychú 17/05/2011